Actualmente, sólo 896 mujeres lisiadas de guerra reciben de parte del Estado una pensión.
La mirada de Olga Serrano se pierde, por unos instantes, en el pasado. Ella es una mujer joven, lisiada de guerra. Su historia se parece a la de muchas mujeres que se incorporaron a las filas de la guerrilla, durante la guerra, cuando aún eran niñas. Los motivos: diversos.
“Me encuartelé cuando tenía 13 años, en 1981”, dice. Hace mención de la represión que había en aquella época - finales de los 70 y comienzos del 80. Recuerda que su familia era muy religiosa y activa en la iglesia católica de su comunidad, cantón Portillo del Norte, municipio de San Isidro Labrador, Chalatenango.



La niña Dora como la conocemos – Elsi su seudónimo en la guerra- tiene una Mirada profunda. Sus ojos vivaces nos cuentan la historia. Su Historia.
Israel Quintanilla -más conocido como Chiquillada en la guerra, ahora como Chiqui- presidente de ALGES, nos abre la puerta a sus recuerdos: “Vengo de una familia grande de 12 hermanos, yo soy el penúltimo, por poco soy el seca leche”, dice entre risas. “Nos criamos en el campo, en San Vicente, aunque nací en Jiquilisco, Usulután. Mi hermano tenía vacas, bueyes y me tocaba lidiar con animales. Era bien miedoso para andar arriando las reses…”
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